De las autoridades civiles
Dios, el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha constituido autoridades civiles para que estén subordinadas a Él, y estén sobre el pueblo para Su propia gloria y el bien público; con este fin los ha armado con el poder de la espada, para la defensa y estímulo de los que hacen el bien y para castigo de los que hacen el mal.1
Referencias bíblicas
- 1
Rom. 13:1-4.
Es lícito que los cristianos acepten y ejerzan el cargo de autoridad civil cuando sean llamados a ello; en cuya administración, deben preservar especialmente la justicia y la paz,2 conforme a las leyes que sean sanas de cada reino y Estado, entonces, con este fin, ahora bajo el Nuevo Testamento, pueden hacer la guerra lícitamente en ocasiones justas y necesarias.3
Referencias bíblicas
- 2
2 Sam. 23:3. Sal. 82:3, 4.
- 3
Luc. 3:14.
Como las autoridades civiles son establecidas por Dios con los fines mencionados anteriormente, debemos sujetarnos en el Señor a todas las cosas lícitas que manden; no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia;4 y debemos hacer rogativas y oraciones por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que bajo su gobierno podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad.5
Referencias bíblicas
- 4
Rom. 13:5, 6, 7. 1 Ped. 2:17.
- 5
1 Tim. 2:1, 2.